sábado, 9 de noviembre de 2013

CALOR DE HOGAR


Un hombre extrañaba tanto el calor de su tierra, que terminó devolviéndose a ella. Lástima que al final acabó muerto; ya que había nacido dentro de un volcán. 

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sábado, 9 de marzo de 2013

NO ÉL


Las discusiones sobre su nombre se alargaron más allá del embarazo y el parto, tanto que a día de hoy no sabía cómo se llamaba. Sus padres aun no eran capaces de decidirse, por eso le daban un nombre cada día; pero luego se arrepentía y al otro día le ponían otro.
Esa era la razón por la cual, cada vez que él se levantaba le preguntaba a sus padres que nombre tenían para él hoy. Era lo primero que hacía, incluso antes de dar los buenos días.
Para él era un alivio cuando por fin le daban un nombre. Se sentía feliz y se la pasaba de un lado para otro repitiendo el nombre que le acababan de dar; como tratando de acostumbrarse a él lo antes posible. Porque a su corta edad, resultaba completamente vital la búsqueda de una verdadera identidad.                                             
Era por eso que le daba tanta tristeza cuando sus padres tocaban a la puerta, mientras él aun jugaba, para informarle que habían cambiado de parecer y que ya no se llamaría de esa manera.
Esta era la dinámica familiar en la que se habían enfrascado. A veces, él no hacía más que desear que el día pasara y que por fin sus padres se decidieran a darle un nombre. Mientras anochecía miraba el reloj con nervios, esperando el momento en el que escuchara el tocar de sus padres en la puerta, sabiendo por dentro en que toda la ilusión que se había hecho, pronto desvanecería.
Hasta que una noche, las horas pasaron y se quedó para el resto de su vida con el nombre que menos le gustaba de todos los que había tenido. 

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viernes, 20 de julio de 2012

UNA ESQUINA CUALQUIERA

¿Qué tan cerca se puede llegar a estar en un semáforo? Estaba concentrado mirando hacia el otro lado de la acera, contemplando la lenta circulación de los carros, cuando justo sintió su presencia. Inmediatamente giró levemente su rostro, al igual que ella. Era la primera vez que la miraba a la cara y cuando lo hizo quedó completamente perplejo. La tenía al lado y podía sentir todo el calor de su cuerpo. Por un momento quiso decirle algo, pero ni siquiera alcanzó a abrir la boca cuando de repente cambió el semáforo. Ella empezó a caminar y él dejó que siguiera adelante. Con todas sus ganas deseaba ponerse de nuevo a su lado o al menos que ella se detuviera a esperarlo. Sin embargo nada de esto pasó. Todo lo contrario. Su paso se hizo más lento mientras ella aceleraba, hasta que él ya no pudo ver su preciosa espalda.  
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martes, 26 de junio de 2012

LA TIERRA BAÑADA EN FUEGO

Ingrato es el olvido que por capricho borró cualquier rastro de la época en la que el verdadero amo de la tierra era el fuego. Eso fue antes del principio de los tiempos, cuando las llamas reinaban sobre todas las especies; incluida la humana. Acorralando la naturaleza con sus paredes de humo, mientras hectáreas y más hectáreas chamuscadas cubrían la superficie del planeta.
Fue así como un día, ciego de poder, el fuego convenció al hombre para que lo adorara, poblando las noches de luces y de magia. De ahí que en una villa remota, los habitantes construyeron en su honor una estatua gigante de cera. La estatua estaba basada en el rostro de la hija de uno de sus artesanos y era tal su belleza, que el fuego no tardó en enamorarse de su enorme réplica.
Durante meses, el fuego comenzó a concentrarse cerca de la aldea para estar más cerca de la estatua. Hasta que un día ya no pudo resistir más y fue a abrazarla.
La estatua duró poco tiempo en derretirse: un escaso momento en el que el fuego sintió el amor más intenso de su vida, mientras la arropaba con sus brazos ardientes, hasta que lo único que quedó de ella fue un pegote blanco sobre la arena.
Destruido. Lleno de tristeza, el fuego contempló los estragos de su impulso. El dolor lo fue consumiendo por dentro, haciendo que se empezara a apagar poco a poco, dejando por doquier sus lágrimas secas.
Cuando ya estaba lo suficientemente débil, en total estado de sumisión, un hombre lo levantó y lo llevó a la hoguera donde lo depositó para que ahogara todas sus penas, durante esta y las otras eternidades.

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martes, 27 de marzo de 2012

REY MUERTO

No era el favorito durante gran parte de la campaña, pero sí después del infarto que lo llevó a la tumba.
Lo lógico hubiera sido encontrar un remplazo dentro de su partido para que le tomara el relevo electoral, pero los votantes solo lo querían a él.
Para nada les importaba que estuviera bajo tierra, siempre y cuando fuera él el que los gobernara.
De esta forma arrasó en el escrutinio. Dejando de lado a los demás candidatos. Sin necesidad de segunda vuelta.
Nunca nadie había tenido una toma de poder más emotiva: con su cuerpo siendo traslado al cementerio donde descansaban otros eminentes, pero también extintos ex mandatarios.
En ese entonces, su carisma entre la gente era tal, que al poco tiempo de tomar las riendas del país, se empezaron a notar los cambios.
Lo que antes parecía un barco sin rumbo, terminó convirtiéndose en la primera potencia del continente.
Bajó la inseguridad, bajó la corrupción, bajó el desempleo y hasta bajó el analfabetismo. Incluso se concretó la tregua con los países vecinos.
Fue tanto lo que cambió gracias a él, que  una vez acabado su gobierno, la gente no tardó en considerarlo como el mejor presidente de toda la historia.  

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sábado, 11 de febrero de 2012

FORTUNATO


Llevaba tanto tiempo utilizando la máscara de la hipocresía, que cuando intentó sacársela, no se la pudo quitar. Debajo de ella apenas quedaba un rostro opaco, marcado por las cicatrices del cinismo.

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lunes, 10 de octubre de 2011

VISTA PINTORESCA

Había puesto sus esperanzas en la medicina, pero nunca se le ocurrió que su salvación vendría de la mano de una ferretería, que al igual que aquel que se inventó un pitido que solo escuchan los perros, dio con la formula de una pintura exclusiva para ciegos. Tan solo bastaba pasarle el pincel o la brocha a algo para que por arte de magia resultara visible para aquellos a los que el destino había privado de la vista.
Un solo inconveniente tenía este invento y era que cada uno de los objetos que obtenían una capa de esta pintura, desaparecían del campo visual de aquellos que podían ver perfectamente. Así el objeto permaneciera en el mismo sitio.
Aparte de los ciegos, los objetos pintados solo los podían ver, y en este caso borrosos, aquellos que utilizaban gafas. Pero solo cuando se las quitaban y dependiendo de las dioptrías que tenían.
Por eso, cuando Enrique Tebas por fin comprobó que la pintura funcionaba, sintió una sensación de felicidad absoluta. Tantas veces lo habían estafado prometiéndole sanación, que se había vuelto un poco escéptico. Y aunque si bien la vista no era algo que él extrañara, dado que la había perdido a una edad muy temprana, siempre se acordaba con añoranza de los colores del amanecer y de lo que desfiló por sus ojos cuando vio un volcán en plena erupción en unas vacaciones.
Mucho no le gustaba explayarse en el principio de su ceguera. Apenas se refería a él evocando un día en el que sintió que algo le avanzaba por la córnea, hasta que progresivamente todo se fue apagando. Su tía llegó a decirle que era un asunto genético, pero eso nunca le sirvió de consuelo.
Sin embargo, esto nunca lo derrumbó. Y dentro de lo que cabía, a pesar de los tropiezos, vivía una vida de lo más normal, sin ser presa de su impedimento. Con treinta años se casó con una de las mejores amigas de su hermana. En el campo laborar, Enrique, desempeñó un sinfín de oficios. Desde vendedor de lotería, hasta telefonista o instrumentista. Incluso llegó a ganarse la vida alzando la mano en un par de esquinas. Pero su verdadera vocación la encontró años después gracias a un amigo que le consiguió un trabajo como catador de puros.
Así viajó por medio mundo, fumando todo tipo de habanos, de diferentes marcas. Era un experto y su opinión era sumamente valorada, hasta el punto en el que las tabacaleras se lo peleaban. Pero una vez comprobó la efectividad de la pintura, decidió renunciar a su trabajo para ver todo de lo que antes se había privado.
Desafortunadamente no todos estaban tan contentos con esta pintura. Había personas que empezaron a manifestarse con contundencia contra ella. Por un lado, los más religiosos, quienes la encontraban pecaminosa y por otro, aquellos que veían como fragmentos de la ciudad empezaban a desaparecer. Obligándolos así a tener que utilizar bastón para no darse en la canilla con las cosas que ya no podían ver.
Y es que cuadras enteras llegaron a desvanecerse del mapa. Transfiriéndose a otros planos, a otras esferas. Haciendo que la lucha entre los que veían y los que no veían se hiciera más intensa. Hasta que de tanto despelote que se armó, los gobiernos se posicionaron del lado de la mayoría, es decir los que veían, llegando a prohibir sin titubeos la pintura.
Por fortuna, antes de que esto pasara, Enrique ya había intuido que una decisión como esta se tomaría en cualquier momento. Por eso había hecho bien al haber escondido por precaución dos botes de pintura.
Para ese entonces ya había pintado todo en su casa, salvo a su esposa, la cual por amor había accedido a dejarse pintar, aun sabiendo que desaparecería a la vista de los demás. Pero eso era lo que menos le importaba mientras su marido comenzaba a pintarle primero los brazos, luego las piernas y así, hasta que la pintura se esparció por el resto de su cuerpo. Después, cuidadosamente pasó a su rostro y a su pelo, consiguiendo que ella misma ya no pudiera contemplarse en el espejo.
Totalmente embobado por su belleza, Enrique soltó el pincel dejándolo caer en el suelo. De su boca ya no salían palabras, ya que al verla por fin comprobó que ella era tan hermosa como siempre había imaginado. Como pensó que sería la primera vez que con sus manos le palpó el rostro bajo un manto de estrellas que él jamás llegaría a ver, incapaz de levantar su vista hacia el cielo: aquel lugar lejano en el que nunca se verá el efecto milagroso de la pintura.    

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