viernes, 20 de julio de 2012

UNA ESQUINA CUALQUIERA

¿Qué tan cerca se puede llegar a estar en un semáforo? Estaba concentrado mirando hacia el otro lado de la acera, contemplando la lenta circulación de los carros, cuando justo sintió su presencia. Inmediatamente giró levemente su rostro, al igual que ella. Era la primera vez que la miraba a la cara y cuando lo hizo quedó completamente perplejo. La tenía al lado y podía sentir todo el calor de su cuerpo. Por un momento quiso decirle algo, pero ni siquiera alcanzó a abrir la boca cuando de repente cambió el semáforo. Ella empezó a caminar y él dejó que siguiera adelante. Con todas sus ganas deseaba ponerse de nuevo a su lado o al menos que ella se detuviera a esperarlo. Sin embargo nada de esto pasó. Todo lo contrario. Su paso se hizo más lento mientras ella aceleraba, hasta que él ya no pudo ver su preciosa espalda.  
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martes, 26 de junio de 2012

LA TIERRA BAÑADA EN FUEGO

Ingrato es el olvido que por capricho borró cualquier rastro de la época en la que el verdadero amo de la tierra era el fuego. Eso fue antes del principio de los tiempos, cuando las llamas reinaban sobre todas las especies; incluida la humana. Acorralando la naturaleza con sus paredes de humo, mientras hectáreas y más hectáreas chamuscadas cubrían la superficie del planeta.
Fue así como un día, ciego de poder, el fuego convenció al hombre para que lo adorara, poblando las noches de luces y de magia. De ahí que en una villa remota, los habitantes construyeron en su honor una estatua gigante de cera. La estatua estaba basada en el rostro de la hija de uno de sus artesanos y era tal su belleza, que el fuego no tardó en enamorarse de su enorme réplica.
Durante meses, el fuego comenzó a concentrarse cerca de la aldea para estar más cerca de la estatua. Hasta que un día ya no pudo resistir más y fue a abrazarla.
La estatua duró poco tiempo en derretirse: un escaso momento en el que el fuego sintió el amor más intenso de su vida, mientras la arropaba con sus brazos ardientes, hasta que lo único que quedó de ella fue un pegote blanco sobre la arena.
Destruido. Lleno de tristeza, el fuego contempló los estragos de su impulso. El dolor lo fue consumiendo por dentro, haciendo que se empezara a apagar poco a poco, dejando por doquier sus lágrimas secas.
Cuando ya estaba lo suficientemente débil, en total estado de sumisión, un hombre lo levantó y lo llevó a la hoguera donde lo depositó para que ahogara todas sus penas, durante esta y las otras eternidades.

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martes, 27 de marzo de 2012

REY MUERTO

No era el favorito durante gran parte de la campaña, pero sí después del infarto que lo llevó a la tumba.
Lo lógico hubiera sido encontrar un remplazo dentro de su partido para que le tomara el relevo electoral, pero los votantes solo lo querían a él.
Para nada les importaba que estuviera bajo tierra, siempre y cuando fuera él el que los gobernara.
De esta forma arrasó en el escrutinio. Dejando de lado a los demás candidatos. Sin necesidad de segunda vuelta.
Nunca nadie había tenido una toma de poder más emotiva: con su cuerpo siendo traslado al cementerio donde descansaban otros eminentes, pero también extintos ex mandatarios.
En ese entonces, su carisma entre la gente era tal, que al poco tiempo de tomar las riendas del país, se empezaron a notar los cambios.
Lo que antes parecía un barco sin rumbo, terminó convirtiéndose en la primera potencia del continente.
Bajó la inseguridad, bajó la corrupción, bajó el desempleo y hasta bajó el analfabetismo. Incluso se concretó la tregua con los países vecinos.
Fue tanto lo que cambió gracias a él, que  una vez acabado su gobierno, la gente no tardó en considerarlo como el mejor presidente de toda la historia.  

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sábado, 11 de febrero de 2012

FORTUNATO


Llevaba tanto tiempo utilizando la máscara de la hipocresía, que cuando intentó sacársela, no se la pudo quitar. Debajo de ella apenas quedaba un rostro opaco, marcado por las cicatrices del cinismo.

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lunes, 10 de octubre de 2011

VISTA PINTORESCA

Había puesto sus esperanzas en la medicina, pero nunca se le ocurrió que su salvación vendría de la mano de una ferretería, que al igual que aquel que se inventó un pitido que solo escuchan los perros, dio con la formula de una pintura exclusiva para ciegos. Tan solo bastaba pasarle el pincel o la brocha a algo para que por arte de magia resultara visible para aquellos a los que el destino había privado de la vista.
Un solo inconveniente tenía este invento y era que cada uno de los objetos que obtenían una capa de esta pintura, desaparecían del campo visual de aquellos que podían ver perfectamente. Así el objeto permaneciera en el mismo sitio.
Aparte de los ciegos, los objetos pintados solo los podían ver, y en este caso borrosos, aquellos que utilizaban gafas. Pero solo cuando se las quitaban y dependiendo de las dioptrías que tenían.
Por eso, cuando Enrique Tebas por fin comprobó que la pintura funcionaba, sintió una sensación de felicidad absoluta. Tantas veces lo habían estafado prometiéndole sanación, que se había vuelto un poco escéptico. Y aunque si bien la vista no era algo que él extrañara, dado que la había perdido a una edad muy temprana, siempre se acordaba con añoranza de los colores del amanecer y de lo que desfiló por sus ojos cuando vio un volcán en plena erupción en unas vacaciones.
Mucho no le gustaba explayarse en el principio de su ceguera. Apenas se refería a él evocando un día en el que sintió que algo le avanzaba por la córnea, hasta que progresivamente todo se fue apagando. Su tía llegó a decirle que era un asunto genético, pero eso nunca le sirvió de consuelo.
Sin embargo, esto nunca lo derrumbó. Y dentro de lo que cabía, a pesar de los tropiezos, vivía una vida de lo más normal, sin ser presa de su impedimento. Con treinta años se casó con una de las mejores amigas de su hermana. En el campo laborar, Enrique, desempeñó un sinfín de oficios. Desde vendedor de lotería, hasta telefonista o instrumentista. Incluso llegó a ganarse la vida alzando la mano en un par de esquinas. Pero su verdadera vocación la encontró años después gracias a un amigo que le consiguió un trabajo como catador de puros.
Así viajó por medio mundo, fumando todo tipo de habanos, de diferentes marcas. Era un experto y su opinión era sumamente valorada, hasta el punto en el que las tabacaleras se lo peleaban. Pero una vez comprobó la efectividad de la pintura, decidió renunciar a su trabajo para ver todo de lo que antes se había privado.
Desafortunadamente no todos estaban tan contentos con esta pintura. Había personas que empezaron a manifestarse con contundencia contra ella. Por un lado, los más religiosos, quienes la encontraban pecaminosa y por otro, aquellos que veían como fragmentos de la ciudad empezaban a desaparecer. Obligándolos así a tener que utilizar bastón para no darse en la canilla con las cosas que ya no podían ver.
Y es que cuadras enteras llegaron a desvanecerse del mapa. Transfiriéndose a otros planos, a otras esferas. Haciendo que la lucha entre los que veían y los que no veían se hiciera más intensa. Hasta que de tanto despelote que se armó, los gobiernos se posicionaron del lado de la mayoría, es decir los que veían, llegando a prohibir sin titubeos la pintura.
Por fortuna, antes de que esto pasara, Enrique ya había intuido que una decisión como esta se tomaría en cualquier momento. Por eso había hecho bien al haber escondido por precaución dos botes de pintura.
Para ese entonces ya había pintado todo en su casa, salvo a su esposa, la cual por amor había accedido a dejarse pintar, aun sabiendo que desaparecería a la vista de los demás. Pero eso era lo que menos le importaba mientras su marido comenzaba a pintarle primero los brazos, luego las piernas y así, hasta que la pintura se esparció por el resto de su cuerpo. Después, cuidadosamente pasó a su rostro y a su pelo, consiguiendo que ella misma ya no pudiera contemplarse en el espejo.
Totalmente embobado por su belleza, Enrique soltó el pincel dejándolo caer en el suelo. De su boca ya no salían palabras, ya que al verla por fin comprobó que ella era tan hermosa como siempre había imaginado. Como pensó que sería la primera vez que con sus manos le palpó el rostro bajo un manto de estrellas que él jamás llegaría a ver, incapaz de levantar su vista hacia el cielo: aquel lugar lejano en el que nunca se verá el efecto milagroso de la pintura.    

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domingo, 28 de agosto de 2011

LA CONFECCIÓN DE UN SUPERHÉROE

De su experimento solo quedaron sus tripas sobre la puerta blindada, junto a las del animal con el que deseaba fusionarse, emulando así los comics de superhéroes que leía en su infancia. Los mismos que lo llevaron a convertirse en científico y más tarde, a construir el reactor con el que esperaba adquirir los poderes sobrenaturales con los que tanto había soñado.  
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sábado, 6 de agosto de 2011

HACKERS GENÉTICOS


La gente del siglo XXI nunca supo calcular en realidad los límites de la digitalización, e hicieron bien en ello. Creyeron que tan solo servía para revistas, libros o archivos, cuando también podía resultar útil en otros casos, como por ejemplo, el embarazo.
Todo comenzó con la digitalización del genoma humano. A partir de entonces, los científicos se pusieron como tarea la reducción de los plazos del parto, adelantándolo casi en ocho meses.
Pero la computarización del proceso de reproducción (no del acto, sino de su fruto), trajo graves consecuencias. Más que nada porque nadie se planteó su vulnerabilidad o al menos, el gran peligro de que algún informático cambiara los parámetros del genoma humano, como al final acabó pasando.
Los hackers accedieron a la computadora donde se guardaba toda la información genética y la fueron cambiando. Acto seguido, esta alteración fue transmitida a las máquinas que se encargaba de los partos, poniendo en jaque el sistema y de paso, el destino de la raza humana.
A partir de ese momento, los niños vinieron a este mundo con una serie de modificaciones, como por ejemplo: al nacer ya tenían los dientes de leche. Algo bastante incómodo a la hora de amamantar.
También sucedió que en algunos casos, los niños nacieron con ojos negros y con el paso del tiempo se fueron volviendo azules.
El otro fenómeno que se dio tenía que ver con la postura. Una vez salían del vientre de sus madres, los niños se paraban en cuatro patas, como los terneros. Esto hizo que se les emparejara el tamaño de las extremidades.
En un principio, tan solo se trató de una serie de cambios ínfimos. Nada extremo, como por ejemplo escamas o proliferación de los dedos.
Claro que mientras los nuevos crecían, a los viejos, es decir, los que nacieron antes de la digitalización del parto, les dio por hacer hincapié en que los otros eran distintos. Sin importarles que algunos eran sus hijos, sus nietos o sus hermanos. Los que nacieron de forma natural insistieron en no ser asociados con los que salieron de las máquinas, como si se tratara de una especie aparte. Una especie invasora.
La fricción entre ambos fue escalando, hasta que los nuevos alcanzaron la edad para defenderse. Quizás fue la energía de nuestra juventud la que nos hizo vencedores. Quizás fue el desapego que le teníamos a este mundo. Quizás fue a causa de estar solo un mes en la barriga de nuestra madre, lo que nos llevó a dar el siguiente paso evolutivo, para acabar con el viejo mundo de nuestros antecesores. Quienes algún día solo serán recordados como una antigua raza de pobladores, que encontró en la extinción su merecida penitencia.

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